A mi alma
Versos libres, 1882
¡Ea, jamelgo! ¡De los montes de oroBaja, y de andar en prados bien olientesY de aventar con los ligeros cascosMures y viboreznos, y al sol rubioMecer gentil las brilladoras crines!¡Ea, jamelgo! Del camino oscuroQue va do no se sabe, ésta es posada,¡Y de pagar se tiene al hostelero!Luego será la gorja, luego el llano,Luego el prado oloroso, el alto monte:Hoy bájese el jamelgo, que le aguardaCabe el duro ronzal la gruesa albarda.