A Néstor Ponce de León

Cartas rimadas, 1889

Viene a decirme CaprilesQue alguien dijo en BroadwayQue en mi discurso exclamé:“¡Los anexionistas viles!”¡Bien, y con mucha razónMe mandó usted el recadoDe tenerme preparadoEl espinudo bastón!Miente como un zascandilEl que diga que me oyóPor no pensar como yoLlamar a un cubano “vil”.Viles se puede llamarA los que al lucir el solDel Diez, con el españolFueron, temblando, a formar.Los que al hombro los fusiles,Negra el alma y blanco el traje,Ayudaron al ultrajeDe su patria—ésos son viles.Vil viene bien, y no menos,Al que por la paga vil,Mata el ánimo virilEntre los cubanos buenos.Pero el que duda—¡yo no!¡Yo no dudo!—que su tierraPuede después de la guerraVivir con paz y con pro;Al que comparte la fe—La fe que yo no comparto—En el cariño del parto,Que pudo ser y no fue;Al que piensa—¡yo no piensoAsí!—que, en tanto desdén,Es dable un inmenso bienSin un sacrificio inmenso;Al que, por odio a la guerra,Prefiera—¡yo no prefiero!—El comerciante extranjeroA la virtud de su tierra;Ese, ¡quién sabe si arguyaEn vano! ¡si en la mar fía!Pero si su tierra es mía,También es mi tierra suya.Y puede, de igual derecho,En brazos de otro soñarla,Como sueño en conquistarlaMano a mano y pecho a pecho.¡Qué dijera yo de aquelDe opinión diversa, siMe llamara vil a míPor no opinar como él!No hiero al mismo español,De quien la sangre heredé.¿Y fratricida heriréA mi hermano en pena y sol?A mis hermanos en penaNo los he de llamar viles,Los viles son los reptilesQue viven de fama ajena.Todo esto es muy simple, todoEs que nos daban por muertosEl Diez, y al vernos despiertosCierran el paso con lodo.¡Pero quisiera ver yoFrente a frente al zascandilQue dice que llamo vilA mi hermano y que me oyó!Donde no nos puedan verDiré a mi hermano sincero:“¿Quieres en lecho extranjeroA tu patria, a tu mujer?”Pero enfrente del tiranoY del extranjero enfrente,Al que lo injurie: “¡Deténte!”Le he de gritar: “¡Es mi hermano!”En la patria de mi amorQuisiera yo ver nacerEl pueblo que puede ser,Sin odios y sin color.Quisiera, en el juego francoDel pensamiento sin tasa,Ver fabricando la casaRico y pobre, negro y blanco.Y cuando todas las manosSon pocas para el afán,¡Oh, patria, las usaránEn herirse los hermanos!Algo en el alma decide,En su cólera indignada,Que es más vil que el que degradaA un pueblo, el que lo divide.¿Quién con injurias convence?¿Quién con epítetos labra?Vence el amor. La palabraSólo cuando justa, vence.Si es uno el honor, los modosVarios se habrán de juntar:¡Con todos se ha de fundar,Para el bienestar de todos!

From «Cartas rimadas» by José Martí (1889, posthumous). Text collated against the Obras Completas (CLACSO), Poesía I.

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