Amor de ciudad grande
Versos libres, 1882
De gorja son y rapidez los tiempos.Corre cual luz la voz; en alta aguja,Cual nave despeñada en sirte horrenda,Húndese el rayo, y en ligera barcaEl hombre, como alado, el aire hiende.¡Así el amor, sin pompa ni misterioMuere, apenas nacido, de saciado!¡Jaula es la villa de palomas muertasY ávidos cazadores! Si los pechosSe rompen de los hombres, y las carnesRotas por tierra ruedan, ¡no han de verseDentro más que frutillas estrujadas!
Se ama de pie, en las calles, entre el polvoDe los salones y las plazas; muereLa flor el día en que nace. Aquella virgenTrémula que antes a la muerte dabaLa mano pura que a ignorado mozo;El goce de temer; aquel salirseDel pecho el corazón; el inefablePlacer de merecer; el grato sustoDe caminar de prisa en derechuraDel hogar de la amada, y a sus puertasComo un niño feliz romper en llanto;Y aquel mirar, de nuestro amor al fuego,Irse tiñendo de color las rosas,¡Ea, que son patrañas! Pues ¿quién tieneTiempo de ser hidalgo? ¡Bien que sienta,Cual áureo vaso o lienzo suntuoso,Dama gentil en casa de magnate!¡O si se tiene sed, se alarga el brazoY a la copa que pasa se la apura!Luego, la copa turbia al polvo rueda,¡Y el hábil catador—manchado el pechoDe una sangre invisible—sigue alegreCoronado de mirtos, su camino!¡No son los cuerpos ya sino desechos,Y fosas, y jirones! ¡Y las almasNo son como en el árbol fruta ricaEn cuya blanda piel la almíbar dulceEn su sazón de madurez rebosa,Sino fruta de plaza que a brutalesGolpes el rudo labrador madura!
¡La edad es ésta de los labios secos!¡De las noches sin sueño! ¡De la vidaEstrujada en agraz! ¿Qué es lo que faltaQue la ventura falta? Como liebreAzorada, el espíritu se esconde,Trémulo huyendo al cazador que ríe,Cual en soto selvoso, en nuestro pecho;Y el deseo, de brazo de la fiebre,Cual rico cazador recorre el soto.
¡Me espanta la ciudad! ¡Toda está llenaDe copas por vaciar, o huecas copas!¡Tengo miedo ¡ay de mí! de que este vinoTósigo sea, y en mis venas luegoCual duende vengador los dientes clave!¡Tengo sed; mas de un vino que en la tierraNo se sabe beber! ¡No he padecidoBastante aún, para romper el muroQue me aparta ¡oh dolor! de mi viñedo!¡Tomad vosotros, catadores ruinesDe vinillos humanos, esos vasosDonde el jugo de lirio a grandes sorbosSin compasión y sin temor se bebe!¡Tomad! ¡Yo soy honrado, y tengo miedo!