Amor errante
1882
Hijo, en tu buscaCruzo los mares:Las olas buenasA ti me traen:Los aires frescosLimpian mis carnesDe los gusanosDe las ciudades;Pero voy tristePorque en los maresPor nadie puedoVerter mi sangre.¿Qué a mí las ondasMansas e iguales?¿Qué a mí las nubes,Joyas volantes?¿Qué a mí los blandosJuegos del aire?¿Qué la iracundaVoz de huracanes?A éstos—¡la frenteHecha a domarles!¡A los lascivosBesos fugacesDe las menudasBrisas amables,—Mis dos mejillasSecas y exangües,De un beso inmensoSiempre voraces!Y ¿a quién, el blancoPálido ángelQue aquí en mi pechoLas alas abreY a los cansadosQue de él se amparenY en él se nutranBusca anhelante?¿A quién envuelveCon sus suavesAlas nubosasMi amor errante?¡Libres de esclavosCielos y mares,Por nadie puedoVerter mi sangre!
Y llora el blancoPálido ángel:¡Celos del cieloLlorar le hacen,Que a todos cubreCon sus celajes!Las alas níveasCierra, y ampáraseDe ellas el rostroInconsolable:—Y en el confusoMundo fraganteQue en la profundaSombra se abre,Donde en solemneSilencio nacenFlores eternasY colosales,Y sobre el dorsoDe aves gigantesDespiertan besosInacabables,—¡Risueño y vivoSurge otro ángel!