Banquete de tiranos
Versos libres, 1882
Hay una raza vil de hombres tenacesDe sí propios inflados, y hechos todos,Todos del pelo al pie, de garra y diente;Y hay otros, como flor, que al viento exhalanEn el amor del hombre su perfume.Como en el bosque hay tórtolas y fierasY plantas insectívoras y puraSensitiva y clavel en los jardines.De alma de hombres los unos se alimentan:Los otros su alma dan a que se nutranY perfumen su diente los glotones,Tal como el hierro frío en las entrañasDe la virgen que mata se calienta.
A un banquete se sientan los tiranos,Pero cuando la mano ensangrentadaHunden en el manjar, del mártir muertoSurge una luz que les aterra, floresGrandes como una cruz súbito surgenY huyen, rojo el hocico, y pavoridosA sus negras entrañas los tiranos.Los que se aman a sí, los que la augustaRazón a su avaricia y gula ponen:Los que no ostentan en la frente honradaEse cinto de luz que en el yugo fundeComo el inmenso sol en ascuas quiebraLos astros que a su seno se abalanzan:Los que no llevan del decoro humanoOrnado el sano pecho: los menoresY los segundones de la vida, sóloA su goce ruin y medro atentosY no al concierto universal.
Danzas, comidas, músicas, harenes,Jamás la aprobación de un hombre honrado.Y si acaso sin sangre hacerse puede,Hágase... clávalos, clávalosEn el horcón más alto del caminoPor la mitad de la villana frente.A la grandiosa humanidad traidores,Como implacable obreroQue un féretro de bronce clavetea,Los que contigoSe parten la nación a dentelladas.