Cada uno a su oficio
1889
La montaña y la ardillaTuvieron su querella:-«¡Váyase usted allá, presumidilla!»Dijo con furia aquélla;A lo que respondió la astuta ardilla:-«Sí que es muy grande usted, muy grande y bella;Mas de todas las cosas y estacionesHay que poner en junto las porciones,Para formar, señora vocinglera,Un año y una esfera.Yo no sé que me ponga nadie tildePor ocupar un puesto tan humilde.Si no soy yo tamañaComo usted, mi señora la montaña,Usted no es tan pequeñaComo yo, ni a gimnástica me enseña.Yo negar no imaginoQue es para las ardillas buen caminoSu magnífica falda:Difieren los talentos a las veces:Ni yo llevo los bosques a la espalda,Ni usted puede, señora, cascar nueces.»