Contra el verso retórico…

Flores del destierro, 1885

Contra el verso retórico y ornadoEl verso natural. Acá un torrente:Aquí una piedra seca. Allá un doradoPájaro, que en las ramas verdes brilla,Como una marañuela entre esmeraldas —Acá la huella fétida y viscosaDe un gusano: los ojos, dos burbujasDe fango, pardo el vientre, craso, inmundo.Por sobre el árbol, más arriba, solaEn el cielo de acero una seguraEstrella; y a los pies el horno,El horno a cuyo ardor la tierra cuece —Llamas, llamas que luchan, con abiertosHuecos como ojos, lenguas como brazos,Savia como de hombre, punta agudaCual de espada: ¡la espada de la vidaQue incendio a incendio gana al fin, la tierra!Trepa: viene de adentro: ruge: aborta.Empieza el hombre en fuego y para en ala.Y a su paso triunfal, los maculados,Los viles, los cobardes, los vencidos,Como serpientes, como gozques, comoCocodrilos de doble dentadura,De acá, de allá, del árbol que le ampara.Del suelo que le tiene, del arroyoDonde apaga la sed, del yunque mismoDonde se forja el pan, le ladran y echanEl diente al pie, al rostro el polvo y lodo,Cuanto cegarle puede en su camino.Él, de un golpe de ala, barre el mundoY sube por la atmósfera encendidaMuerto como hombre y como sol sereno.Así ha de ser la noble poesía:Así como la vida: estrella y gozque;La cueva dentellada por el fuego,El pino en cuyas ramas olorosasA la luz de la luna canta un nidoCanta un nido a la lumbre de la luna.

From «Flores del destierro» (1885, posthumous). Text collated against the Obras Completas (CLACSO), Poesía I.

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