Cruje la tierra, rueda hecha pedazos

Flores del destierro, 1885

Cruje la tierra, rueda hecha pedazosLa ciudad, urge el miedo a la concordia.Siervo y señor confúndense en abrazos:Bosques las calles son, bosques de brazosQue piden al Señor misericordia.

La soberana espira bambolea,El pórtico corintio tiembla luego,Vota y jura la gente, el suelo humeaY sobre el llanto y el pavor paseaDe torre en torre el misterioso fuego.

Asoma: ¿quién es? ¿quién puede en un minutoRevolcar en su polvo a las ciudades,—Trocar al hombre en espantado bruto,Echar la tierra sobre el mar enjuto,Aventar como arena las edades?

Ya vuelve, ya adelanta, crece, oscilaEl suelo como un mar, se encrespa, ruge.Hincha el lomo, entreabre la pupila,Cuanto quedaba en pie rueda o vacila:Ya se apaga, se extingue, ronca, muge.

La ciudad, como un árbol, se deshoja,Cortados a cercén vuelan los techos,Se abre la tierra blanda en cuenca rojaY a las madres, ¡tan fiera es la congoja!¡Se les seca la leche de los pechos!

Salta una novia de la alcoba nuevaDonde el naranjo fresco florecía:Muerta a su espalda el novio se la lleva:Párase, ve el horror, en negra cuevaRompe el suelo a sus pies, y a ella se fía.

Abatido el poder, pálido el mando,El más bravo allí trémulo ejemploDe pavura mortal: huye llorandoUn clérico infeliz: danzan temblandoSobre el altar los santos en el templo.

Al lívido reflejo de las lucesVese allí un pueblo orando por sus vidas,Unos a rastras van; otros de brucesPiden merced a Dios, junto a las crucesDe las torres magníficas caídas.

Todos quieren vivir: ¡mas se ha notadoQue no hay uno allí que ve de más la vida;Uno en el pueblo entero!—un desterradoQue a anodadar su cuerpo quebrantadoA las torres y pórticos convida.

From «Flores del destierro» (1885, posthumous). Text collated against the Obras Completas (CLACSO), Poesía I.

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