Cual de incensario roto…
Flores del destierro, 1885
Cual de incensario roto huye el perfumeAsí de mi dolor se escapa el verso:Me nutro del dolor que me consume,De donde vine, ahí voy: al Universo.
Cirio soy encendido en la tormenta:El fuego con que brillo me devoraY en lugar de apagarme me alimentaEl vendaval que al temeroso azora.
Yo nunca duermo: al despertarme, notoEn mí el cansancio de una gran jornadaAdonde voy de noche, cuando, rotoEl cuerpo, hundo la faz en mi almohada.
¿Quién, cuando a mal desconocido postroMis fuerzas, me unge con la estrofa blanda,Y de lumbre de amor me baña el rostroY abrir las alas y anunciar me manda?
¿Quién piensa en mí? ¿Quién habla por mis labiosCosas que en vano detener intento?¿De dónde vienen los consejos sabios?¿Adónde va sin rienda el pensamiento?
Ya no me quejo, no, como solía,De mi dolor callado e infecundo:Cumplo con el deber de cada díaY miro herir y mejorarse el mundo.
Ya no me aflijo, no, ni me desoloDe verme aislado en mi difícil lucha,Va con la eternidad el que va solo,Que todos oyen cuando nadie escucha.
Qué fue, no sé: jamás en mí di asientoSobre el amor al hombre, a amor alguno,Y bajo tierra, y a mis plantas sientoTodo otro amor, menguado e importuno.
La libertad adoro y el derecho.Odios no sufro, ni pasiones malas:Y en la coraza que me viste el pechoUn águila de luz abre sus alas.
Vano es que amor solloce o interceda,Al limpio sol mis armas he juradoY sufriré en la sombra hasta que puedaMi acero en pleno sol dejar clavado.
Como una luz la férvida palabraA los temblantes labios se me asoma:Mas no haya miedo que las puertas le abraSi antes el odio y la pasión no doma.
Qué fue, no sé: pero yo he dado un besoA una gigante y bondadosa manoY desde entonces, por donde hablo, impresoQueda en los hombres el amor humano.
Ya no me importa que la frase ardienteMuera en silencio, o ande en casa oscura,Amo y trabajo: así calladamenteNutre el río a la selva en la espesura.