Estrofa nueva

Versos libres, 1882

¡Cuando, oh Poesía,Cuando en tu seno reposar me es dado!Ancha es y hermosa y fúlgida la vida.¡Que éste o aquél o yo vivamos tristes,Culpa de éste o aquél será, o mi culpa!Nace el corcel, del ala más lejanoQue el hombre, en quien el ala encumbradoraYa en los ingentes brazos se diseña.Sin más brida que el viento el corcel naceEspoleador y flameador; ¡al hombreLa vida echa sus riendas en la cuna!Si las tuerce o revuelve y si tropiezaY da en atolladero, a sí se culpeY del incendio o del zarzal redimaLa destrozada brida: sin que al nobleSol y . . . . . . . . . . vida desafíe.De nuestro bien o mal autores somos,Y cada cual autor de sí; la quejaA la torpeza y la deshonra añadeDe nuestro error. ¡Cantemos, sí, cantemos,Aunque las hidras nuestro pecho roan,La hermosura y grandeza de la vida,El Universo colosal y hermoso!

Un obrero tiznado; una enfermizaMujer, de faz enjuta y dedos gruesos;Otra que al dar al Sol los entumidosMiembros en el taller, como una egipciaVoluptuosa y feliz, la saya burdaEn las manos recoge y canta, y danza;Un niño que sin miedo a la ventisca,Como el soldado con el arma al hombro,Va con sus libros a la escuela; el densoRebaño de hombres que en silencio tristeSale a la aurora y con la noche vuelve,Del pan del día en la difícil busca,Cual la luz a Memnón, mueven mi lira.Los niños, versos vivos, los heroicosY pálidos ancianos, los oscurosHornos donde en bridón o tritón truecanLos hombres victoriosos las montañas,Astiánax son y Andrómaca mejores,Mejores, sí, que las del viejo Homero.

Naturaleza, siempre viva: el mundoDe minotauro yendo a mariposa,Que de rondar el Sol enferma y muere;La sed de luz, que como el mar saladoLa de los labios, con el agua amargaDe la vida se irrita; la columnaCompacta de asaltantes que sin miedoAl Dios de ayer sobre los flacos hombrosLa mano libre y desferrada ponen,Y los ligeros pies en el vacío,Poesía son y estrofa alada, y gritoQue ni en tercetos ni en octava estrechaNi en remilgados serventesios caben.

¡Vaciad un monte; en tajo de Sol vivoTallad un plectro; o de la mar brillanteEl seno rojo y nacarado, el moldeDe la triunfante estrofa nueva sea!¡Como nobles de Nápoles, fantasmasSin carnes ya y sin sangre, que en polvososPalacios muertos con añejas chupasDe comido blasón, a paso sordoAndan, y al mundo que camina enseñanComo un grito sin voz, la seca encía,Así, sobre los árboles cansados,Y los ciriales rotos, y los huecosDe oxidadas diademas, duendecillosCon chupa vieja y metro viejo asoman!¡No en tronco seco y muerto hacen sus nidos,Alegres recaderos de mañana,Las lindas aves cuerdas y gentiles!Ramaje quieren suelto y denso, y troncoAlto y robusto, en fibra rico y savia.Mas con el Sol se alza el deber; se poneMucho después que el Sol; de la horneríaY su batalla y su fragor cansadaLa mente plena en el rendido cuerpo,Atormentada duerme, ¡como el versoVivo en los aires, por la lira rotaSin dar sonidos desalado pasa!Perdona, pues, oh estrofa nueva, el toscoAlarde de mi amor. Cuando, oh Poesía,Cuando en tu seno reposar me es dado.

From «Versos libres» (1882). Text collated against the Obras Completas (CLACSO), Poesía I.

Public domainThis poem is in the public domain. You may read it, copy it, recite it and publish it without asking anyone.