Flor de hielo

Versos libres, 1882

¡Mírala! ¡Es negra! ¡Es torva! Su tremendaHambre la azuza. Son sus dientes hoces;Antro su fauce; secadores vientosSus hálitos; su paso, ola que tragaHuertos y selvas; sus manjares, hombres.¡Viene! ¡escondeos, oh caros amigos,Hijo del corazón, padres muy caros!Do asoma, quema; es sorda, es ciega:—El hambreCiega el alma y los ojos. ¡Es terribleEl hambre de la Muerte!

No es ahoraLa generosa, la clemente amigaQue el muro rompe al alma prisioneraY le abre el claro cielo fortunado;No es la dulce, la plácida, la píaRedentora de tristes, que del cuerpo,Como de huerto abandonado, tomaEl alma adolorida, y en más altoJardín la deja, donde blanda lunaPerpetuamente brilla, y crecen sóloEn vástagos en flor blancos rosales;No la esposa evocada; no la eternaMadre invisible, que los anchos brazos,Sentada en todo el ámbito solemne,Abre a sus hijos, que la vida agosta,Y a reposar y a reparar sus bríosPara el fragor y la batalla nuevaSus cabezas igníferas reclinaEn su puro y jovial seno de aurora.

¡No; aun a la diestra del Señor sublimeQue envuelto en nubes, con sonora plantaSobre cielos y cúspides pasea;Aun en los bordes de la copa díveaEn colosal montaña trabajadaPor tallador cuyas tundentes manosHechas al rayo y trueno fragorososComo barro sutil la roca herían;Aun a los lindes del gigante vasoDonde se bebe al fin la paz eterna,El mal, como un insecto, sus oscurosAnillos mueve y sus antenas clava,Artero, en los sedientos bebedores!

Sierva es la Muerte: sierva del calladoSeñor de toda vida: ¡salvadoraOculta de los hombres! Mas el ígneoDueño a sus siervos implacable ordenaQue hasta rendir el postrimer aliento,A la sombra feliz del mirto de oro,El bien y el mal el seno les combatan;Y sólo las eternas rosas ciñeAl que a sus mismos ojos el mal torvoEn batalla final convulso postra.Y pío entonces en la seca frenteDa aquel, en cuyo seno poderosoNo hay muerte ni dolor, un largo beso.Y en la Muerte gentil, la Muerte misma,¡Lidian el bien y el mal...! ¡Oh dueño rudo,A rebelión y a admiración me mueveEste misterio de dolor, que penaLa culpa de vivir, que es culpa tuya,Con el dolor tenaz, martirio nuestro!¿Es tu seno quizá tal hermosuraY el placer de domar la interna fieraGozo tan vivo, que el martirio mismoEs precio pobre a la final delicia?¡Hora tremenda y criminal, oh Muerte,Aquella en que en tu seno generosoEl hambre ardió, y en el ilustre amigoSeca posaste la tajante mano!¡No es, no, de tales víctimas tu empresaPoblar la sombra! De cansados ruines,De ancianos laxos, de guerreros flojosEs tu oficio poblarla, y en tu senoRehacer al viejo la gastada vidaY al soldado sin fuerzas la armadura.¡Mas el taller de los creadores sea,¡Oh Muerte! de tus hambres reservado!¡Hurto ha sido; tal hurto, que en la solaCasa, su pueblo entero los cabellosMesa, y su triste amigo solitarioCon gestos grandes de dolor sacude,Por él clamando, la callada sombra!¡Dime, torpe hurtadora, di el oscuroMonte donde tu recia culpa amparas;Y donde con la seca selva en torno,Cual cabellera de tu cráneo hueco,En lo profundo de la tierra escondesTu generosa víctima! ¡Di al puntoEl antro, y a sus puertas con el pomoLlamaré de mi espada vengadora!Mas, ¡ay! ¿Qué a dó me vuelvo? ¿Qué soldadoA seguirme vendrá? ¡Capua es la tierra,Y de orto a ocaso, y a los cuatro vientos!No hay más, no hay más que infames desertores,De pie sobre sus armas enmohecidasEn rellenar sus arcas afanados.

No de mármol son ya, ni son de oro,Ni de piedra tenaz o hierro duroLos divinos magníficos humanos.De algo más torpe son: ¡jaulas de carneSon hoy los hombres, de los vientos cruelesPor mantos de oro y púrpura amparados,Y de la jaula en lo interior, un negroInsecto de ojos ávidos y bocaAncha y febril, retoza, come, ríe!¡Muerte! el crimen fue bueno: ¡guarda, guardaEn la tierra inmortal tu presa noble!

«Al saber que era muerto Manuel Ocaranza» (Mexican painter, friend of Martí). From «Versos libres» (1882). Text collated against the Obras Completas (CLACSO), Poesía I.

Public domainThis poem is in the public domain. You may read it, copy it, recite it and publish it without asking anyone.