La madre está sentada
Flores del destierro, 1885
La madre está sentadaJunto a la cuna:—Por la ventana gótica caladaEntran risueños quiebros de luna.La madre está espantada,La cuna junto,Más blanca que la sábana caladaBrilla a la luna su hijo difunto —¿Sombra... por qué te llevasMi Serafín?—Yo necesito de flores nuevasEn mi jardín.Ahí murió la madre arrodilladaJunto a la cuna:Por la ventana gótica caladaEntraba quieta la mansa luna:—¡Loco el que al cielo o a los astros fíaSu pena o su alegría!—Se es en la vida—leño abandonado,Al capricho del mar alborotado:—Y flor, húmeda y seca, que los vientosArrebatan violentos;—O respetan y halagan caprichosos;—¡Juguetes ¡ay! nacidosA manchar su vellón, y a andar perdidos!—¡Sin más mentor, desde la blanca cunaQue la razón vendada, y la fortuna!—¿Música? Si es un hurto: si la muerteA esa edad infantil no tiene derecho;—Si el pesar no se ahorra,Si la sentencia es fiera,Si volverá aunque corra,Si volverá a vivir, ¡aunque se muera!—Verdad que no es perdidoEl tiempo ya vivido—Y como de la tierra lo arrebataLa muerte en su sencilla edad de plata:Cuando torne ese espíritu en forma nueva,¡Volverá con la edad que ahora se lleva!—No hay muerto, por bien muertoQue en las entrañas de la tierra yazga,Que en otra forma, o en su forma misma,Más vivo luego y más audaz no salga.