La noche es la propicia

Flores del destierro, 1885

La noche es la propiciaAmiga de los versos. Quebrantada,Como la mies bajo la trilla, naceEn las horas ruidosas la Poesía.A la creación la oscuridad conviene—Las serpientes, de día entrelazadasAl pensamiento, duermen: las vilezasNos causan más horror, vistas a solas.Deja el silencio una impresión de altura:—Y con imperio pudoroso, tiendePor sobre el mundo el corazón sus alas.¡Noche amiga, —noche creadora!:Más que el mar, más que el cielo, más que el ruidoDe los volcanes, más que la tremendaConvulsión de la tierra, tu hermosuraSobre la tierra la rodilla encorva.A la tarde con paso majestuosoPor su puerta de acero entra la altivaNaturaleza, calla, y cubre al mundo,La oscuridad fecunda de la noche:Surge el vapor de la fresca tierra;Pliegan sus bordes las cansadas hojas;Y en el ramaje azul tiemblan los nidos.Como en un cesto de coral, sangrientas,En el día, las bárbaras imágenesFrente al hombre, se estrujan: tienen miedo,Y en la taza del cráneo adoloridoCrujen las alas rotas de los cisnesQue mueren del dolor de su blancura.¡Oh, cómo pesan en el alma tristeEstas aves crecidas que le nacenY mueren sin volar! ¡Flores de plumasBajo los pobres versos, estas flores,Flores de funeral mortandad!¿Dónde, lo blancoPodrá, segura el ala, abrir el vuelo?¿Dónde no será crimen la hermosura?Óleo sacerdotal unge las sienesCuando el silencio de la noche empieza:Y como reina que se sienta, brillaLa majestad del hombre acorralada.Vibra el amor, gozan las flores, se abreAl beso—de un creador que cruzaLa sazonada mente: el frío invitaA la divinidad; y envuelve al mundoLa casta soledad, madre del verso.

From «Flores del destierro» (1885, posthumous). Text collated against the Obras Completas (CLACSO), Poesía I.

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