Sed de belleza

Versos libres, 1882

Solo, estoy solo: viene el verso amigo,Como el esposo diligente acudeDe la erizada tórtola al reclamo.Cual de los altos montes en deshieloPor breñas y por valles en copiososHilos las nieves desatadas bajan—Así por mis entrañas oprimidasUn balsámico amor y una avaricia,Celeste de hermosura se derraman.Tal desde el vasto azul, sobre la tierra,Cual si de alma virgen la sombríaHumanidad sangrienta perfumasen,Su luz benigna las estrellas vierten¡Esposas del silencio!—y de las floresTal el aroma vago se levanta.

Dadme lo sumo y lo perfecto: dadmeUn dibujo de Angelo: una espadaCon puño de Cellini, más hermosaQue las techumbres de marfil caladoQue se place en labrar Naturaleza.El cráneo augusto dadme donde ardieronEl universo Hamlet y la furiaTempestuosa del moro:—la mancebaIndia que a orillas del ameno ríoQue del viejo Chichén los muros bañaA la sombra de un plátano pomposoY sus propios cabellos, el esbeltoCuerpo bruñido y nítido enjugaba.Dadme mi cielo azul..., dadme la pura,La inefable, la plácida, la eternaAlma de mármol que al soberbio LouvreDio, cual su espuma y flor, Milo famosa.

From «Versos libres» (1882). Text collated against the Obras Completas (CLACSO), Poesía I.

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