Tábanos fieros

1882

¡Venid, tábanos fieros,Venid, chacales,Y muevan trompa y dienteY en horda ataquenY cual tigre a bisonteSítienme y salten!¡Por aquí verde envidia!Tú, bella carne,En los dos labios muérdeme:Sécame; ¡mánchame!¡Por acá, los vendadosCelos voraces!¡Y tú, moneda de oro,Por todas partes!¡De virtud mercaderes,Mercadeadme!Mató el Gozo a la Honra:Venga a mí, ¡y mate!

Cada cual con sus armasSurja y batalle:El placer; con su copa;Con sus amablesManos, en mirra untadas,La virgen ágil;Con su espada de plata,El diablo bátame:¡A espada cegadoraNo ha de cegarme!

Asorde la catervaDe batallantes;Brillen cascos plumadosComo brillasenSobre montes de oroNieves radiantes;Como gotas de lluviaLas nubes lancenMuchedumbres de acerosY de estandartes;Parezca que la tierra,Rota en el trance,Cubrió su dorso verdeDe áureos gigantes;

Lidiemos, no a la lumbreDel sol suave,Sino al funesto brilloDe los cortantesHierros; rojos relámpagosLa niebla tajen;Sacudan sus raícesLibres los árboles;Sus faldas trueque el monteEn alas ágiles;Clamor óigase, comoSi en un instanteMismo, las almas todasVolando ex-cárceresRodar a sus pies vieranSu hopa de carnes;Cíñame recia vesteDe amenazantesAstas agudas; hilosTenues de sangrePor mi piel rueden levesCual, rojos áspides;Su diente en lodo afilenPardos chacales;Lime el tábano tercoSu aspa volante;Muérdame en los dos labiosLa bella carne;¡Que ya viene, ya vienenMis talismanes!Como nubes vinieronEsos gigantes:¡Ligeros como nubesVolando iránse!

La desdentada envidiaIrá, secas las fauces,Hambrienta, por desiertosY calcinados valles,Royéndose las mondas,Escuálidas falanges;Vestido irá de oroEl diablo formidable,En el cansado puñoQuebrada la tajante;Vistiendo con sus lágrimasIrá, y con voces grandesDe duelo, la HermosuraSu inútil arreaje;

Y yo en, el agua frescaDe algún arroyo amableBañaré sonriendoMis hilillos de sangre.

Ya miro en polvaredaRadiosa evaporarseAquellas escamadasCorazas centellantes:Las alas de los cascosAgítanse, debátense,Y el casco de oro en fugaSe pierde por los aires.Tras misterioso vientoSobre la hierba arrástranse,Cual sierpes de colores,Las flámulas ondeantes.Junta la tierra súbitoSus grietas colosalesY echa su dorso verdePor sobre los gigantes;Corren como que vuelanTábanos y chacales,Y queda el campo llenoDe un humillo fragante.De la derrota ciegaLos gritos espantablesEscúchanse, que evocanCallados capitanes;Y mésase soberbiaEl áspero crinaje,Y como muere un buitreExpira sobre el valle;En tanto, yo a la orillaDe un fresco arroyo amable,Restaño sonriendoMis hilillos de sangre.

No temo yo ni curoDe ejércitos pujantes,Ni tentaciones sordas,Ni vírgenes voraces:Él vuela en torno mío,Él gira, él para, él bate;Aquí su escudo opone;Allí su clava blande;A diestra y a siniestraMandobla, quiebra, esparce;

Recibe en su escudilloLluvia de dardos hábiles;Sacúdelos al suelo;Bríndalo a nuevo ataque.¡Ya vuelan, ya se vuelanTábanos y gigantes!Escúchase el chasquidoDe hierros que se parten;Al aire chispas fúlgidasSuben en rubios haces;Alfómbrase la tierraDe dagas y montantes;¡Ya vuelan, ya se escondenTábanos y chacales!Él como abeja zumba,Él rompe y mueve el aire,Detiénese, onda, dejaRumor de alas de ave;Ya mis cabellos roza;Ya sobre mi hombro párase;Ya a mi costado cruza;Ya en mi regazo lánzase;¡Ya la enemiga tropaHuye, rota y cobarde!¡Hijos, escudos fuertes,De los cansados padres!¡Venga mi caballero,Caballero del aire!¡Véngase mi desnudoGuerrero de alas de ave,Y echemos por la vía,Que va ese arroyo amable,Y con sus aguas frescasBañe mi hilo de sangre!Caballeruelo mío!Batallador volante!

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