Versos sencillos, XXXIV
1891
¡Penas! ¿Quién osa decirQue tengo yo penas?Luego, Después del rayo, y del fuego,Tendré tiempo de sufrir.
Yo sé de un pesar profundoEntre las penas sin nombres:¡La esclavitud de los hombresEs la gran pena del mundo!
Hay montes, y hay que subirLos montes altos; ¡despuésVeremos, alma, quién esQuien te me ha puesto al morir!