Vino de Chianti
Flores del destierro, 1885
Hay un derechoNatural al amor: ¿reside acaso,Chianti, en tu áspera gota, en tu mordenteVino, que habla y engendra, o en la justa sabiaUnión de la hermosura y el deseo?Cuanto es bello, ya es mío: no cortejo,Ni engaño vil, ni mentiroso adulo:De los menores es el amarilloOro que entre las rocas serpentea,De los menores: para mí es el oroDel vello rubio y de la piel trigueña.Mi título al nacer puso en mi cuna,El sol que al cielo consagró mi frente.Yo sólo sé de amor. Tiemblo espantadoCuando, como culebras, las pasionesDel hombre envuelven tercas mi rodilla;Ciñen mis muslos, y echan a mis alas,—Lucha pueril, las lívidas cabezas:—Por ellas tiemblo, no por mí, a mis alasNo llegarán jamás: antes las cubroPara que ni las vean: el bochornoDel hombre es mi bochorno: mis mejillasSufren de la maldad del Universo:Loco es mi amor, y, como el sol, revientaEn luz, pinta la nube, alegra la onda,Y con suave calor, como la amigaMano que al tigre tempestuoso aquieta,Doma la sombra, y pálido difundeSu beldad estelar en las negruzcasSirtes, tremendas abras, alevososDespeñaderos, donde el lobo atisba,Arropado en la noche, al que la espantaCon el fulgor de su alba vestidura.