Yugo y estrella

Versos libres, 1882

Cuando nací, sin sol, mi madre dijo:"Flor de mi seno, Homagno generoso,De mí y de la Creación suma y reflejo,Pez que en ave y corcel y hombre se torna,Mira estas dos, que con dolor te brindo,Insignias de la vida: ve y escoge.Este, es un yugo: quien lo acepta, goza.Hace de manso buey, y como prestaServicio a los señores, duerme en pajaCaliente, y tiene rica y ancha avena.Esta, oh misterio que de mí nacisteCual la cumbre nació de la montaña,Esta, que alumbra y mata, es una estrella.Como que riega luz, los pecadoresHuyen de quien la lleva, y en la vida,Cual un monstruo de crímenes cargado,Todo el que lleva luz se queda solo.Pero el hombre que al buey sin pena imita,Buey torna a ser, y en apagado brutoLa escala universal de nuevo empieza.El que la estrella sin temor se ciñe,Como que crea, ¡crece!¡Cuando al mundoDe su copa el licor vació ya el vivo;Cuando, para manjar de la sangrientaFiesta humana, sacó contento y graveSu propio corazón; cuando a los vientosDe Norte y Sur virtió su voz sagrada,La estrella como un manto, en luz lo envuelve,Se enciende, como a fiesta, el aire claro,Y el vivo que a vivir no tuvo miedo,Se oye que un paso más sube en la sombra!”

—Dame el yugo, oh mi madre, de maneraQue puesto en él de pie, luzca en mi frenteMejor la estrella que ilumina y mata.

From «Versos libres» (1882). Text collated against the Obras Completas (CLACSO), Poesía I.

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