Horóscopo

1852

¿Quién será de los sabios de la tierrael que rumbo señale a su destino?¿Quién a sus pasos marcará caminopor el caos fatal del porvenir?

Al mirar de las fúlgidas estrellasla hermosa multitud, ¿quién osaríade ninguno decir «esa es la mía,esa es la luz que apagaré al morir»?

Nadie: el preciado astrólogo que en velaregistrando volúmenes se afana,lo mismo que la estúpida gitanadel hondo porvenir penetrará;ya ufano aquél horóscopo lo llame,llámelo ya buena-ventura aquélla,ni él en sus libros, ni en sus rayas ellacon el futuro de los hombres da.

En vano aquél con crédula porfíael vaticinio del conjuro indaga,y en vano tienden a la infame magala abierta mano donde nada ve.

Si en el mágico círculo del sabioo el mapa de la torpe embaucadoraun arcano hay recóndito, se ignora;es una historia donde nadie lee.

Si hay una estrella que al mortal arrastrahasta dar en su fin paso tras paso,esa estrella a su vez marchará acasocruzando los espacios al azar.

Y esa, cual todas las que en medio brillandel azul con sus chispas tachonado,cuando muere el mortal predestinadoseguirá su camino sin cesar.

No rasgues para mí tu denso velo,¡lóbrego porvenir! –Sea cualquiera,quiero ignorar la suerte que me esperay a ciegas quiero hasta mi tumba ir.

No hay para mí ni oráculo ni magaque a rumbo fijo mi existencia fuerce;mi voluntad el vaticinio tuercey cualquier predicción me hace reír.

De mi tiempo a través marcho serenosin mirar al futuro, cual pirataque contempla la mar que le arrebatasin curar de su barco a dónde va,y si al cabo borrascas o enemigosle sorprenden en medio de las olas,su destreza los salva y sus pistolas,o el agua amiga panteón le da.

Y esa es mi fe: los sabios de la tierrano detienen mi rumbo ni un momento,seguro voy a la merced del vientocuyo inconstante rumbo seguiré.

Yo, remolcando en mi barquilla débilla indolente fortuna del poeta,sin envidiar el astro del profetacantando alegre por la mar iré.

Tal vez me alcanzarán en mi caminomil orgullosos barcos más veleros,coronados sus altos mastelerosde escudos que el orgullo acumuló;yo los veré pasar de entre las floresque coronen mi mástil, y su gentebogará más veloz, más insolente,no más segura ni feliz que yo.

From the collected verse of José Zorrilla, via the Spanish Wikisource transcription.

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