A una flor
1873
Cuando tu broche apenas se entreabríapara aspirar la dicha y el contento,¿te doblas ya y cansada y sin alientote entregas al dolor y a la agonía?
¿No ves acaso, que esa sombra impíaque ennegrece el azul del firmamentonube es tan sólo que al soplar el viento,te dejará de nuevo ver el día?
¡Resucita y levántate!... Aún no llegala hora de que en el fondo de tu brochedes cabida al pesar que te doblega.
Injusto para el sol es tu reproche,que esa sombra que pasa y que te ciega,es una sombra, pero aún no es la noche.