Silencio

Alfonsina Storni (1892–1938)

Un día estaré muerta, blanca como la nieve,Dulce como los sueños en la tarde que llueve.

Un día estaré muerta, fría como la piedra,Quieta como el olvido, triste como la hiedra.

Un día habré logrado el sueño vespertino,El sueño bien amado donde acaba el camino.

Un día habré dormido con un sueño tan largoQue ni tus besos puedan avivar el letargo.

Un día estaré sola, como está la montañaEntre el largo desierto y la mar que la baña.

Será una tarde llena de dulzuras celestes,Con pájaros que callan, con tréboles agrestes.

La primavera, rosa, como un labio de infante,Entrará por las puertas con su aliento fragante.

La primavera rosa me pondrá en las mejillas—¡La primavera rosa!—dos rosas amarillas...

La primavera dulce, la que me puso rosasEncarnadas y blancas en las manos sedosas.

La primavera dulce que me enseñara a amarte,La primavera misma que me ayudó a lograrte;

La primavera—dioses—portará a mis mejillasLas rosas estrujadas, las rosas amarillas!

¡Oh la tarde postrera que imagino yo muertaComo ciudad en ruinas, milenaria y desierta!

¡Oh la tarde como esos silencios de lagunaAmarillos y quietos bajo el rayo de luna!

¡Oh la tarde embriagada de armonía perfecta:Cuán amarga es la vida! Y la muerte qué recta!

La muerte justiciera que nos lleva al olvidoComo al pájaro errante lo acogen en el nido...

Me besarás los ojos... estarás a mi lado...—Adiós, hasta mañana, hasta mañana amado...

Y caerá en mis pupilas una luz bienhechora,La luz azul celeste de la última hora.

Una luz tamizada que bajando del cieloMe pondrá en las pupilas la dulzura de un velo.

Una luz tamizada que ha de cubrirme todaCon su velo impalpable como un velo de boda.

Una luz que en el alma musitará despacio:La vida es una cueva, la muerte es el espacio.

Y que ha de deshacerme en calma lenta y sumaComo en la playa de oro se deshace la espuma.

..................................Oh, silencio, silencio... esta tarde es la tardeEn que la sangre mía ya no corre ni arde.

Oh silencio, silencio... en torno de mi camaTu boca bien amada dulcemente me llama.

Oh silencio, silencio que tus besos sin ecosSe pierden en mi alma temblorosos y secos.

Oh silencio, silencio que la tarde se alargaY pone sus tristezas en tu lágrima amarga.

Oh silencio, silencio que se callan las aves,Se adormecen las flores, se detienen las naves.

Oh silencio, silencio que una estrella ha caídoDulcemente a la tierra, dulcemente y sin ruido.

Oh silencio, silencio que la noche se allegaY en mi lecho se esconde, susurra, gime y ruega.

Oh silencio, silencio... que el Silencio me tocaY me apaga los ojos, y me apaga la boca.

Oh silencio, silencio... que la calma destilanMis manos cuyos dedos lentamente se afilan...