Bellezas de la granja

Eduardo Asquerino (1826–1881)

Ved sus soberbios caudales:Como plateadas centellasLos impetuosos raudalesEn guirnaldas de cristalesVan á bordar las estrellas.

O brotando confundidosEntre lirios y abedules,Van por las auras mecidos,Arcos de perlas perdidosEn los espacios azules.

Y apenas á orlar se atreveCon su planta el firmamentoMenudos diamantes llueve,Con sus penachos de nieveEngalanándose el viento.

Ya su raudal espumanteLa luz del sol centellanteBaña en coral y topacios,Queriendo atar los espaciosCon sus cmtas de diamante.

Y matizando las floresCaen sus gotas, que al verterlasTornasolan los albores:Pintando íris de coloresEn la lluvia de sus perlas.

Ya inquieta rielando mueveEn caprichosos reflejosSus blondas de gasa leve,O ya con rizada nieveOrla quebrados espejos.

Ya coronas argentinasDibujan sus manantiales,Cóncavos caen sus cristales:Sobre gayas clavellinasTornasolados fanales.

Ya sus hilos enlazandoLos teje en trenza rizada;Ya su corriente quebradaQuejosa va murmurandoEn sonorosa cascada.

O ya con nudos de perlasRedes tiende al firmamento,Y el viento ayuda á tejerlas,Y luego por no romperlasSe queda parado el viento.

Y á las luces matinalesEntre albores de coralesPor el espacio, esplendentes,Van sus rizados cristalesEn enroscadas serpientes.

Ya giran veloz surcandoCual cisne de nívea pluma,Columpios del aire blandoLos espacios argentandoGlobos de rizada espuma.

Ya ensortija entre cresponesSu melena vagarosa:Ya de sus mismos floronesEn soberbios borbotonesVa murmurando envidiosa.

Ya en riscos abrillantadosNublando la luz diaSe elevan, ó caen lanzadosDel cielo en aljofaradosDiluvios de argentería.

Mas ¡ay! que presto agotandoTus tesoros transparentes,Breves gotas destilando,Por sus perdidas corrientesTe quejas como llorando!

Como el viento, de pasada,Nada tu huella perdidaDeja en la esfera azulada;La corriente de la vida¡Qué deja en el mundo? Nada!

Que así cual rápidamenteSe eleva, cae tu torrente,Y de la vida trasuntoVas á gozar solamenteDe vida en el aire un punto.

Viendo esa fuente serenaPensó olvidar sus enojosEl alma de angustias llena:Del manantial de su penaFuente les sobra á mis ojos.

Y adios: que en celos ardiendoEl volcan que el alma abrasaEn vano apagar pretendo:Tambien mi vida se pasaComo tus ondas: gimiendo!