La fuente envenenada

Emilio Bobadilla (1862–1921)

Cantaba en el silencio de la noche la fuente,y en torno suyo, luego de acabada la lucha,fraternizaban todos, bebiendo ávidamente,a la luz de los astros, sin temor del escucha.

Y era aquel un refugio de efímero sosiego,de paz un simulacro, pasajero armisticio;campo mustio que anhela el benéfico riego,beso puro que ansía harto de carne el vicio.

Y un día envenenaron la fuente —intermediariade frescura y silencio, entre uno y otro bando—(¿era más cruel el hombre de la edad cuaternaria?)

y con ritmo, al estruendo de la metralla ajeno,en la noche la fuente continuaba cantando,sin saber que brindaba en su linfa veneno...!

Biarritz, Mayo, 1916.