De sobremesa (Carriego)

Evaristo Carriego (1883–1912)

Anoche, terminada ya la cenay mientras saboreaba el café amargo,me puse a meditar un rato largo:el alma como nunca de serena.

Bien lo sé que la copa no está llenade todo lo mejor, y, sin embargo,por pereza quizás, ni un solo cargole hago a la suerte, que no ha sido buena.

Pero, como por una virtud rarano le muestro a la vida mala carani en las horas que son más fastidiosas,

nunca nadie podrá tener derechoa exigirme una mueca... ¡Tantas cosasse pueden ocultar bien en el pecho!