Doce sonetos: Dedicatoria

Fernando de Arteaga y Pereira (1851–1934)

Como piedra que marcha á su destinoDespués de haber salido de la mano,Á través de este breve espacio humano,Derecho voy, buscando un fin divino.

Si flaqueé, como hizo el peregrinoQue en lo antiguo cruzaba monte y llano,En vosotros hallé más de un hermano,Que me alegró las horas del camino.

Ya, pues, que se hace corta la carreraY que el año que acaba mi fe aviva,Dejad que de mi peso me aligere;

Que intente aquí pagar con voz sincera,Para que al fin, amigos, sobrevivaLa gratitud, cuando otra cosa muere.