Lux

Fernando de Arteaga y Pereira (1851–1934)

El sol rojizo y lento descendía,Cual viajero que vuelve á su morada;Por el espacio el ave fatigadaBuscando el nido al lejos se perdía:

La brisa del collado ya traíaLa voz del esquilón á la majada,Y la gente, en silencio y encorvada,En sombras á su hogar por fin volvía.

Del día que pasó todo era un eco,Al que, antes de perderse, por cariñoRespondía la voz del campanario:

Solo por el camino, árido y seco,Sin luz, norte, ni hogar, un pobre niñoDejaba el pueblo, errante y solitario.