Es tanto el bien

Francisco de Aldana (1537–1578)

Es tanto el bien que derramó en mi seno, piadoso de mi mal, vuestro cuidado, que nunca fue tras mal bien tan preciado como este tal, por mí de bien tan lleno.

Mal que este bien causó jamás ajeno sea de mí, ni de mí quede apartado, antes, del cuerpo al alma trasladado, se reserve de muerte un mal tan bueno.

Mas paréceme ver que el mortal velo, no consintiendo al mal nuevo aposento, lo guarda allá en su centro el más profundo;

sea, pues, así: que el cuerpo acá en el suelo posea su mal, y al postrimero aliento gócelo el alma y pase a nuevo mundo.