Las tres musas últimas castellanas 035

Francisco de Quevedo y Villegas (1584–1645)

Más solitario pájaro ¿en cuál techo se vio jamás, ni fiera en monte o prado? Desierto estoy de mí que me has dejado mi alma propia en lágrimas deshecho.

Lloraré siempre mi mayor provecho; penas serán y hiel cualquier bocado; la noche afán, y la quietud cuidado, y duro campo de batalla el lecho.

El sueño, que es imagen de la muerte, en mí a la muerte vence en aspereza, pues que me estorba el sumo bien de verte.

Que es tanto tu donaire y tu belleza, que, pues Naturaleza pudo hacerte, milagro puede hacer Naturaleza.