Werther

Francisco Javier Salazar Arboleda (1821–1891)

La Aurora.Yo le miré; cual húmedo rocíobañaba sus mejillas flébil llanto,el ¡ay! de la agonía era su canto,y su albor el pesar triste y sombrío.

El Mediodía.Yo lo miré; inextinguible fuegosu corazón y su alma devoraba;el rayo del dolor su faz surcaba.Mi luz era para él la luz del ciego.

La Tarde.Yo le miré de palidez cubierto,de la tristeza envuelto en el sudario.Anheloso buscando y solitariola flor de la esperanza en el desierto.

La Noche.Yo le miré cual sombra fugitiva,deslizarse veloz por el panteón,y vi que del amor la llama activaardía en su enlutado corazón.