Las tres musas últimas castellanas 057

Francisco de Quevedo y Villegas (1584–1645)

Artificiosa flor, rica y hermosa, que adornas a la misma primavera, no temas que el color que tienes muera, estando en una parte tan dichosa.

Siempre verde serás, siempre olorosa, aunque despoje el cielo la ribera; triunfarás del invierno y de la esfera, envidiada de mí por venturosa.

Cuando caíste de su frente bella, no te tuve por flor; que, como es cielo, no esperaba yo de él sino una estrella;

mas pues cuando se cae la flor al suelo muestra que el fruto viene ya tras ella, ver que te vi caer me da consuelo.