¿Puedes tú ser mayor? ¿Puede tu vuelo remontarte a más alta y rica cumbre, ni a más hermosa y clara excelsa lumbre que la que ves arder por todo el cielo?
¿Puede mi desnudez y mi desvelo, y el llanto que a mis ojos es costumbre, bajarme más que al cardo y la legumbre, que son desmedro al más inútil suelo?
Pues todo el oro fijo y el errante, que sombras de la noche nos destierra y son vistas del orbe centelleante,
todo el pueblo de luz que el zafir cierra, eterno al parecer, siempre constante, tiene donde caer; mas no la tierra.