Parnaso español 106

Francisco de Quevedo y Villegas (1584–1645)

En la heredad del pobre, las espigas más gruesas te parecen, más opacas, y ni en tus trojes la codicia aplacas, no pudiendo sufrir su mies las vigas.

Arrójanle tus ansias enemigas con laso cuello en su quiñón tus vacas, para que, hambrientas, las que entraron flacas le saquen la cosecha en las barrigas.

¡Oh cuántos lloran robos dolorosos de la envidia opulenta! ¡Oh cuántos males ocasionan vecinos poderosos!

Hasta que, a intersección de injurias tales, les expongan los dueños querellosos aquella posesiones ya venales.