Si, con los mismos ojos que leyeres las letras de este mármol, no llorares y en lágrimas tu vista desatares, tan mármol, huésped, como el mármol eres.
Mira, si grandes glorias ver quisieres, estos sagrados túmulos y altares; y es bien que en tanta majestad repares, si llevar que contar donde vas quieres.
Guardo en silencio el nombre de su dueño; que, si le sabes, parecerte ha poca tan ilustre grandeza a sus despojos.
Sólo advierte que cubre en mortal sueño al sol de Lerma enternecida roca: y vete, que harto debes a tus ojos.