¡Cuánto dejarás de vivir si hubieras vivido una hora más, oh generoso marqués, pues, ya en el reino del reposo, ni tiempo temes, ni la muerte esperas!
Nueva lumbre contemplo en las esferas: la piedad de tu espíritu glorioso robole a nuestra edad hado envidioso, a ti. clemente, en glorias verdaderas.
En vos, excelentísima señora, cuando vuestro dolor con las querellas en tan piadosas lágrimas le llora,
estrellas deja, y va a gozar estrellas; éstas enluta cuando aquéllas dora, y, para consolaros, vive en ellas.