Parnaso español 155

Francisco de Quevedo y Villegas (1584–1645)

Ya que no puedo l'alma, los dos ojos vuelvo al dulce lugar, donde, rendida, dejé mi antigua libertad, vestida de mis húmedas ropas y despojos.

¡Oh, si sintiera ya los lazos flojos en que tirano Amor la tiene asida, o el desengaño tardo de mi vida a su prisión burlara los cerrojos!

A ti me fuera luego, y de tu techo las paredes vistiera, por honrarte, con duro lazo, por mi bien, deshecho.

Mas hállome en prisión tan de su parte, ¡oh libertad!, que faltas a mi pecho para poder sin Fili desearte.