Parnaso español 168

Francisco de Quevedo y Villegas (1584–1645)

Enriquecerse quiso, no vengarse, la llama que encendió vuestro cabello; que de no codiciarle, y poder vello, ni el tesoro del sol podrá librarse.

Codicia fue, que puede mal culparse, robarle quien no pudo merecello; milagro fue pasar por vuestro cuello y en tanta nieve no temer helarse.

O quiso introducir en sol su llama, y aprender a ser día, a ser aurora, en las ondosas minas que derrama,

o la hazaña de Eróstrato traidora repite, y busca por delitos fama, quemando al sol el templo que él adora.