Parnaso español 225

Francisco de Quevedo y Villegas (1584–1645)

Esta, que duramente enamorada, piedra, desde la tierra galantea al Norte, que en el cielo señorea con fija luz la redondez sagrada;

ésta, que sabe amar tan apartada, maestro de mi amor ausente sea; y al éxtasi que tiene por tarea, imite l'alma en astros abrasada.

Y pues sabe del Ponto en la llanura diferenciar las sendas, y del viento regula en breve cerco la locura,

enseñe a navegar mi pensamiento; porque de la atención a su luz pura no le aparten suspiros ni lamento.