Parnaso español 235

Francisco de Quevedo y Villegas (1584–1645)

Por yerta frente de alto escollo, osado, con pie dudoso, ciegos pasos guío; sigo la escasa luz del fuego mío, que avara alumbra, habiéndome abrasado.

Cae del cielo la noche, y al cuidado presta engañosa paz el sueño frío; llévame a yerma orilla de alto río, y busco por demás o puente o vado.

En muda senda, oscuro peregrino, sigo pisadas de otro sin ventura, que para mi dolor perdió el camino;

cuando elocuente, Lisi, tu hermosura califica en tu luz mi desatino y en tus merecimientos mi locura.