Parnaso español 245

Francisco de Quevedo y Villegas (1584–1645)

Puedo estar apartado, mas no ausente; y en soledad, no solo; pues delante asiste el corazón, que arde constante en la pasión, que siempre está presente.

El que sabe estar solo entre la gente, se sabe solo acompañar: que, amante, la semblanza de aquel bello semblante a la imaginación se le consiente.

Yo vi hermosura y penetré la alteza de virtud soberana en mortal velo: adoro l'alma, admiro la belleza.

Ni yo pretendo premio, ni consuelo; que uno fuera soberbia, otro vileza: menos me atrevo a Lisi, pues, que al cielo.