«¿Queréis que suelte a Barrabás o a Cristo?», preguntas, Pilatillos, muy lavado; porque, a costa de Dios, no hay mal letrado que no trueque lo justo o lo bienquisto.
¿En qué consejo u decisión has visto que sentencie el que acusa al acusado? La ley que has de guardar, has condenado, muy preciado de imperio meromixto.
¡Qué a mano hallan las Pascuas los ladrones! Y soltar Barrabases aun hoy dura, y todos para Dios somos prisiones.
Tu mujer sueña, y duerme tu cordura; mas presto, con garnacha de tizones, te diremos el sueño y la soltura.