Si alumbro yo porque a matar aprenda, ¿de qué me espanto yo de que me apague? Pues en mí «Quien tal hace que tal pague» justifica el doctor se comprenda.
Despabila al que cura y a su hacienda; cura al que despabila, aunque le halague; basta para matar que sólo amague: de calaveras es su estudio tienda.
Por ser matar la hambre comer, come; hasta a su mula mata de repente; ninguno escapa que a su cargo tome.
Es matalos hablando eternamente; será el mundo al revés siempre que asome, pues el amanecer vuelve Occidente.