Parnaso español 299

Francisco de Quevedo y Villegas (1584–1645)

Que no me quieren bien todas, confieso; que yo no soy doblón para dudallo. Si alguno tengo, gusto de guardallo; si me aborrecen, no será por eso.

Con quien tiene codicia, tengo seso; en pagar soy discípulo del gallo, y yo ningún inconveniente hallo en estas retenciones que profeso.

Es lenguaje de poyos y de establo «Tengamos y tengamos»; y «lo cierto es lo de taz a taz», si yo le entablo.

No se tome en la boca el perro muerto: quebremos de esta vez el ojo al diablo; y pues cojuelo le hay, háyale tuerto.