Oscar

Francisco Sosa Escalante (1848–1925)

Pajecillo gentil, tu caballeroMal los caprichos del amor entiende,Y de su erguido pedestal desciendeAl convertirte, Oscar, en mensajero.

Su dama, al verte, del amor primeroMira la llama renacer, y tiendeLa mirada hácia tí, porque comprendeQue te ama por galán y por parlero.

Si mano aleve, de su antiguo amanteLe priva, y triste por su muerte llora,Pronto en olvido tan fatal instante

Pondrá al hechizo de tu voz sonora,Y entónces mirarás que deliranteViene á jurarte que sin fin te adora.