Fecundidad (Herrera y Reissig)

Julio Herrera y Reissig (1875–1910)

«¡Adán, Adán, un beso!», dijo, y eraque en una dolorosa sacudida,el absurdo nervioso de la vidale hizo temblar el dorso y la cadera...

El iris floreció como una ojeraexótica. Y el «¡ay!» de una caídafue el más dulce dolor. Y fue una herida.La más roja y eterna primavera...

«¡Adán, Adán, procúrame un veneno!»,dijo, y en una crispación flagrantela eternidad atravesóle el seno...

Entonces comenzó a latir el mundo.Y el sol colgaba del cenit, triunfantecomo un ígneo testículo fecundo.