Contemplación nocturna
Es el postrer desmayo de la tarde,de triste luto el cielo se cobija,detrás del claro sol de quien es hija;las tiendas de la noche con alardeel genio adusto de las sombras fija,y, cual hachón humeante que no alumbra,el crepúsculo vaga en la penumbra.
Es un horno apagado el firmamento,es un carbón sin rastro de centellas;mas luego en paso tembloroso y lentoasoman pudibundas las estrellas,que radiosas se agrupan ciento a ciento,cual procesión de tímidas doncellas,mientras levanta la abatida frentela amante de Endimión en el Oriente.
La apasionada reina de la Caria,en medio de aflicción terrible y cruda,visitaba la losa cinerariadel que abatido la dejó y viuda;así la luna triste y solitaria,de las estrellas con la corte muda,avanza macilenta paso a pasoa la tumba del sol, al triste ocaso.
Contemplad cuán solemne y majestuosaescintila esa bóveda inflamada,cual sala de un festín en que rebosala lumbre por mil lámparas regada,el alma se recoge respetuosade un éxtasis sublime enajenada,y al Autor de estas altas maravillasle adora desde el polvo y de rodillas.
Ved cómo en raudo, silencioso girovan pasando los astros, coro a coro;más fugaz y más breve que un suspiro,a veces luce un vivo meteoro,cual desgranada estrella de zafiro,que algún lucero de reflejos de oroenviado al suelo habrá con un mensajeen misterioso divinal lenguaje.
Mirad cual ruedan por la cóncava urna,cual sartal de diamantes, los planetas;como el velo de virgen taciturna,luciente cauda arrastran los cometas;no de otra suerte con su luz nocturnarebullen las luciérnagas inquietas,inundando los valles y las cumbresde repentinas, vívidas vislumbres.
El orbe todo espléndido rutilacon miríadas de soles y de esferas,y el alma, absorta de estupor, cavila,si serán esos astros cual lumbrerasque un ángel las enciende, despabilay apaga cuando asoman las primerasnubecillas de jalde terciopelocon que a la aurora se engalana el cielo.
Cuánto la humana pequeñez contrastacon esa obra magnífica y suprema,quién sabe si esa bóveda tan vastacon la fúlgida y láctea diadema,es una breve pieza que se engastaen otro inmenso sideral sistema,y en serie inmensurable de eslabonesse entrelazan esferas a millones.
¡Quién sabe cuántos seres en la altura,semejantes quizás a los humanos,habitan esos globos de luz pura!¿En los cielos también habrá tiranos,y lágrimas y sangre y amargura?¿Habrá guerras allá y odios insanos?¿O son razas que gozan de la herenciadel no perdido Edén de la inocencia?
En la mar insondable del misterio,audaz la mente se fatiga y cansa,en vano de hemisferio en hemisferiocon alas de relámpago se lanza;de la ciencia mortal todo el imperiono logra conocer esa balanza,en que el Sumo Hacedor el orbe pesacual un poco de cieno o de pavesa.
Vos, Señor, que forjasteis sin crisolesesos globos de lúcido topacio,Vos, que a puñados derramasteis solesque el atrio alfombran del azul palacio,Vos, que al millar de imponderables molestrazasteis una ruta en el espacio,decidnos si esos astros vagabundosson ángeles o lámparas o mundos.
¡Qué grande es Sabaot! El orbe todorige con diestra poderosa y fría,Él oye complacido, de igual modo,del coro angelical la melodía,y el zumbido que oculto entre vil lodolanza el insecto cuando muere el día.Él cuida del humilde gusanilloy del rey astro de fulgente brillo.
Esto nos dicen con su voz sonora,los cielos en las noches del estío,la majestad de Dios deslumbradorase ostenta con grandioso poderío,entonces el justo de contento lloray se estremece atónito el impío,el bullicio del siglo entonces calmay sola ante los cielos queda el alma.
Al contemplar los astros no comprendocómo el hombre que hay Dios haya negado.¿Hay quien a este espectáculo estupendono se postre en la tierra anonadado?Los cielos van a Dios enalteciendo,¿quién sus dulces hosannas no ha escuchado?¿Podrá negar el polvo vil, la nadalo que dice la bóveda estrellada?
Al contemplar los astros se despreciael vano fausto, la mentida gloria;¡cuán menguadas parecen Roma y Grecia!¿Se sabe acaso arriba nuestra historia?¡Y qué! La tierra, presuntuosa y necia,¿es algo más que un átomo de escoria?¡Y por ella misérrimas hormigas,nuestras razas se matan enemigas!
Si se anublan de llanto nuestros ojos,si la hiel apuramos gota a gota,ante el cielo postrémonos de hinojos,y esa patria miremos no remota.Pasa la vida, pasan los enojos,el cáliz del dolor al fin se agota,y el alma entonces desatada subea pasearse en los astros, cual querube.