Del camino luciente fatigados
IDel camino luciente fatigadosCorriendo el cuarto giro todo el díaBuscan a Tetis friaLos cuatro brutos de Faetón alados;Frágiles ya con últimos alientos,Ya con ardor sedientosCuando a Neptuno el hospedaje deben,Corales pacen, y cristales beben.
IIBella Anfitrite en cristalinos brazosRecibe alegremente al Sol brillante,Que en gala de flamanteLe da de incendio amor, y de oro abrazos;Y cuando mar de fuego el Sol parece,Con las llamas, que ofrece,Anfitrite en el último sosiegoRecoge en un mar de agua un mar de fuego.
IIIBrillando cual antorcha el Sol lustroso,(Contra las nieblas del oscuro coche,Que conduce la noche)Siendo el Cielo aposento luminoso,Siendo pálida cera el oro ardiente,Al último occidente(Porque nuestro Zodíaco no alumbre)Gastóse el oro, y se extinguió la lumbre.
IVApolo bello bellas ansias sienteCuando forma crepúsculo doradoEn el cristal saladoYa con achaques de esplendor doliente,Y agonizante con la hermosa vidaFrágilmente lucidaFluctúa, cuando cierra su tesoroEn urna de cristal el cuerpo de oro.
VMuere el Sol, y las sombras del abismoEmpiezan a salir en vuelo oscuro,Si bien esplendor puroDe estrellas sustituye al parosismo,Que en el mar sepultado el noble Apolo,Sirve de templo el polo,Y al túmulo mortal, porque lo aliñen,Sombras enlutan, y blandones ciñen.
VIEn favor de la noche resplandeceAl Héspero luciente Citerea,Que entre la sombra feaCuando se esconde el Sol, ella amanece,Cuando amanece el Sol, escóndese ella,Siendo a su gracia bellaEl Oriente gentil Ocaso ardiente,El Ocaso mortal hermoso Oriente.
Canción, también me escondeEntre tinieblas de congoja tardaLa noche de la ausencia el Sol de Anarda.