En acentos lastimosos

Manuel Botelho de Oliveira (1636–1711)

En acentos lastimososMi corazón se acredite,Si en dulce amor salamandra,En muerte quejosa Cisne.

De Anarda se queje el alma,Que en bello rigor admiteLas espinas en sus rosas,Las sierpes en sus jazmines.

Dueño ingrato, advierte ahoraQue cuando a mi pecho asistes,Que te ofendes, si le ofendesQue te afliges, si le afliges.

Con los ojos, con el almaTe transformas, te apercibes,Por basilisco, por áspid,Cuando matas, cuando finges.

Con los robles, con los olmosCompetimos, fiera Circe,Tu con estos, por mudable,Yo con aquellos, por firme.

Ya las fuentes, ya los pradosSin tus plantas no se visten,Ni cristal en los Diciembres,Ni esmeralda en los Abriles.

Ya los campos por venganzaDe que ahora no los pisesAbren hierbas venenosas,Brotan espinas sutiles.

Dos muertes ya tiene el pecho,Si su muerte pretendiste;Muere en agua, cuando llora,Muere en fuego, cuando gime.

Muerto estoy, demos al MundoCuatro prodigios, que admiren,Tu de tirana, y de hermosa,Yo de amante, y de infelice.