A un crítico

Manuel del Palacio (1831–1906)

Tu carta recibí, sabe Dios cuándo,Y á entenderla llegué, sabe Dios cómo;Me has dado un palizon de tomo y lomoDe esos que al más cerril dejan temblando.

¡Cuánto lo habrás venido meditando!¡Qué estudiar en un tomo y otro tomo!¡Qué fino aquello de llamarme romo,Hipócrita, gandul y hasta nefando!

Sigue por esa senda; luce el brío;Procura que la ciencia no te empache,Y sángrala como se sangra un río.

¡No he de ser yo quien tus renglones tache;Pero para otra vez, amigo mio,No me escribas oróscopo sin hache!