A una negra
Ya el matiz del rubor me causa enojos,De hipócrita virtud mentido sello;Ya no me encantan el nevado cuello,La tez de rosa y los azules ojos.
Placen de mi capricho á los antojosDe ébano y bronce el maridaje bello,Ondas del mar copiadas en cabello,Labios de fuego trémulos y rojos.
Ven hácia mí, ¡mujer! en dulces lazosBajo un bosque de palmas y laurelesmi corazón te entregaré á pedazos:
Ven, y tus gracias tímida no veles;Quiero estrecharte en mis amantes brazos...Pero ¡ay! alma del alma, ¡qué mal hueles!