La erupción

Manuel del Palacio (1831–1906)

Hierve la sangre en las hinchadas venas,Fuego brotar parecen las mejillas,Se doblan hácia el suelo las rodillasY el hombre más audaz respira apenas.

Rompiera, á hallarse preso, sus cadenasY de valor hiciera maravillas;Pero siente en el cuerpo unas cosquillasQue vértigo le dan y angustia y penas.

Arroja espuma su entreabierta boca,Retuércese en las sienes el cabello,Todo le hiela y todo le sofoca;

Su bronco respirar es ya resuello...Rompe al fin la erupción, y sólo tocaUn grano en la nariz y otro en el cuello.